Mis recuerdos del German Frers en Baradero
por
Gerardo Bremer ”fideo fino” (Fino? - quien te a visto y quien te ve)
(hoy dia mostacholi)
Mi padre acababa
de fallecer hacia solo un par de meses. Abruptamente se corto el sustento de
familia y la unica solucion al alcance era el apoyo que brindaba la iglesia a
traves del asilo German Frers de Baradero.
Pero para mi
significaba no tener mas a mi madre, mi hermano mayor, mi vivienda en la Avda. De Mayo y los lugares en que
acostumbrabamos a encontrarnos con mis amigos, para jugar en las plazas del
Congreso.
Es decir, olvidar
casi todo lo que fue hasta ahora y empezar, ahora yo solo, a organizar mi vida
cotidiana en un ambiente completamente nuevo, distinto y desconocido.
Cuando ingrese al
asilo en aquel entonces, tenia yo 10 años de edad y estuve desde el 1952 al
1955, es decir cuatro años nada mas. - Y en verdad … que son cuatro años ?
En cambio para
mi, en ese momento, ese lapso de tiempo por delante se convertia en una
interminable eternidad. Ni se me cruzo por la mente pensar que en verdad eran “tan
solo” cuatro años.
Este fue mi
caso. Pero creo que, poco mas o algo
menos, todos tuvimos estos sentimientos de incertidumbre al llegar el primer
dia al asilo. Mas facil seguro era para los que comenzaban su estadia estando
acompañados por un hermano. Habia
otros que venian por pocos meses, en que habia problemas pasajeros. Yo recuerdo
a un Reginaldo Hornig (Jirafa) - que
estuvo un par de meses mientras operaban a la madre de la vesicula. Una operacion de mucho riesgo para esa
epoca. No se si algun ex-alumno lo recuerda. Yo mantuve contacto con el hasta
que fallecio por una enfermedad, eso hace ya algunos años.
El tiempo fue
desdibujando toda las dudas con que, un poco mas - un poco menos, cada uno de
nosotros comenzo su estadia en el asilo. Habia tambien una especie de leyes no
escritas, y que al no respetarlas infaliblemente traian consigo consecuencias.
Por eso todos las respetabamos. Fueron esas leyes las que nos ayudaron a convivir juntos el dia a dia. Yo sostengo, que en gran parte nos
educamos y formamos nosotros mismos. Finalmente, a mi forma de ver, con un
exito indiscutible.
La mayoria
terminamos siendo muy compañeros entre nosotros. Salvo pocas excepciones en que
alguno que otro queria hacerse el gran jefe de la jauria.
Ahora al transcurir los años reconoci que fue una epoca maravillosa con sus correspondientes altibajos. Y siendo honesto conmigo, habia mas altos que bajos.
Con todas las inquietudes que hubo al principio, una vez fuera, termine por recordar con mucho cariño el tiempo que pase en Baradero.
En aquel entonces
no existian el “Game Boy” y ni siquiera teniamos TV. Pero gracias a nuestra inventiva propia
siempre nos divertiamos de lo lindo. Entre otras jugabamos a las figuritas, al
dinenti, al balero o a las bolitas. Habia juegos muy ingeniosos como ser: Las
carreras con unos autitos de plastico que estaban llenos de tuercas y plomo.
Una vez que tenian un buen envion, la inercia de la masa lo hacia rodar por
mucho mas tiempo. Los que no
tenian autitos de plastico se juntaban y hacian sus propias carreras de
”chapitas” (coronas de gaseosa). Pero con las mismas reglas de juego.
Eso si, el juego
“de reyes” mas importante para muchos era jugar al “fulbo”.
Esto se jugaba sin “orsai” pero pobre de vos si hacias “jans”
cerca del arco. Un “fau”
tenia que ser muy evidente para un tiro libre. (en fin - ni “J” de ingles)
Kissenschlacht - La guerra de los almohadonazos.
Era casi un
ritual. Cada verano habia que medir fuerzas entre dos bandos, los chicos del
dormitorio grande (de 6 a 11 años de edad) contra los grandes del dormitorio
chico (mayores de 12 años). La unica arma de combate consistia en utilizar una
almohada amontonada al fondo de su funda y a darse almohadonazos. Con toda la fuerza y brutalidad que podias
sacar de tus enclenques musculitos. Boooh - Que desahogo genial!
La que a veces se
asombraba era la Frau Frank (costurera) que al dia siguiente tenia que remendar
una que otra almohada o funda reventada.
Konfirmanden Unterricht – Clases preparativas para la confirmacion
Todos los que
estaban en edad de confirmarse tenian clases de religion una vez por semana. Este curso lo llevaba siempre a cabo el
maestro (celador) de turno.
Habia un alumno
muy vagoneta entre ellos, que no puedo recordar como se llamaba.
El caso fue de
que el maestro para ver si habiamos estudiado le hizo una pregunta un tanto
dificil. Una respuesta mas bien profunda y filosofica era aqui necesaria y
justo le preguntan a este vagoneta. - Was ist die Bibel? (que es la biblia ?) Ninguno de nosotros sabia muy bien cual
seria una respuesta apropiada a semejante pregunta y estabamos recontentos de
que la pregunta no nos toco a nosotros. A la pregunta siguio una pausa
extremadamente larga….….. El chico veia que el maestro comenzaba a fruncir el
ceño, un poco mas con cada segundo que pasaba. Habia que contestar pronto antes
de que pasara algo. Asi fue que le contesto Ein dickes Buch! (un libro
gordo!) - Hasta el maestro tuvo que reirse por la respuesta.
El mosquito falso
Entre los
mayores, 12 a 15 años de edad, solia haber siempre algun experto con ideas muy
traviesas y extravagantes. - Sobre las ventanas en los dormitorios, que eran
angostas y muy altas, habia una pequeña ventana horizontal basculante cuya
finalidad era ventilar el aire a la altura del techo sin provocar por eso una
corriente de aire sobre las camas. En cierta ocacion ataron a esta ventanita
una botella (vidrio transparente), boca abajo, llena de agua y tapada apenitas
con un corcho. A ese corcho estaba sujeto un hilo de coser negro y el largo de
este estaba perfectamente medido para alcanzar la almohada sobre la cama que
estaba debajo de esta ventanita.
Para finalizar la
trampa se escondia el hilo, enrollado con grandes lazos, sobre la ventanita
basculante. La trampa estaba lista, ahora habia que esperar nada mas a que se
haga de noche.
Entre las 22:00 y
23:00 horas aprox. Fue el
inventor de la trampa con un palo largo y dejo caer el hilo. Este quedo justo
sobre la mejilla del que estaba durmiendo en la cama. No transcurrio mucho
tiempo - el durmiente se dio un sopapo pensando de que era un mosquito y al
ratito otro mas, pero alli se dio cuenta de que era un hilo el que lo
molestaba. Por curiosidad empezo a tirar de el, con la fatal consecuencia de
escuchar un glug-glug-glug de la botella al vaciar su contenido. Aqui se hizo
notorio nuestro lenguage estandard para maldicir. Mas bien diria yo que salio a
relucir la etica cultural de bocabulario del asilo. Solo se escuchaba gritar la
P.… M….que lo pario – hijos de mil P….
El ultimo que
se acuesta es un maricon.
Cuando se trataba
de jorobar al projimo era notable como todos se entusiasmaban y se ponian
rapidamente de acuerdo para preparar trampas.
Cierta vez
prepararon una cama como cama turca. Para los que no saben que es, aqui
lo explico: La cama turca consistia en plegar la sabana de abajo nuevamente
hacia arriba de manera que la frazada quedaba ahora cubierta por la misma
sabana |o =--I I| O sea que
el espacio dentro de la cama quedaba reducido a la mitad.
A la noche todos
trataron de apurarse disimuladamente para estar rapido en la cama - menos el
ingenuo que no sabia nada de la trampa y uno de los que que si sabia.
Cuando todos,
menos estos dos, estaban acostados, uno grito; “el ultimo que se acuesta
es un maricon” - que deshonra! - Hay que apurarse!
Desde luego que
el que sabia de la trampa se apuraba justo lo necesario para incentivar al
ingenuo. Pero el resultado fue inesperado, incluso para todos los que estabamos
presentes.
Cuando el ingenuo
se acosto, por supuesto que muy apurado, se escucho un ruidoso KRACKkk. - Se
habia metido con tal impetu en la cama que perforo con los pies la sabana en el
pliegue que le obstruia el paso. - Todos, inclusive el damnificado, muertos de
risa.
Schorsch (el
granjero) tambien se las mandaba.
Tengo casi la
seguridad de poder afirmar que este es el recuerdo mas gracioso que yo tengo
del German Frers.
Cierto dia nos
vinieron a “visitar” (controlar en verdad) dos señoras de la sociedad “de alta
alcurnia”. Era la forma de vestir y comportarse de estas damas que le daban un
toque exotico inusual para el German Frers. Un sombrero de ala grande, guantes blancos de
encaje, faldas que alcanzaban a los tobillos y por la forma en que se daban, se
veia que tenian mucho “pedrigue”. Habia que ver la cara de los chicos al ver a
estos “personajes“.
Las preguntas que
hacian (con mucha soberbia) y las cosas que estas damas querian ver a la larga
le hicieron dar mucha bronca a Schorsch. En especial luego de inspeccionar su vivienda al fondo y la granja que
estaba a su cargo. Lo desconocia, nunca lo vi tan cabrero. Para mi era un
Papa-Noel – siempre de buen humor y con una sonrisa en la cara.
Normalmente
cuando venian personajes altos de este calibre, era costumbre de buscarlos o
bien llevarlos a la estacion de tren. Tarea para el “manejador de sulqui” de
turno - uno de ellos fue tambien Federico Ritter (cebo).
El caso es de que
Schorsch le dijo al manejador del sulqui, que no se preocupara por la visita y
que el personalmente queria hacerles el honor de llevarlas a la estacion para
despedirlas como “ellas se merecen”.

Y paso lo que ya
irremediablemente tenia que suceder. La yegua “Pua” ni bien paso por la
habitacion de don Pascual y veia que se diriguia al porton de salida levanto un
poco la cola y termino saliendo explicitamente a los pedos (pero no por ser muy
rapida) Prrrrr Pr Pr Pr – sin parar hasta el porton de salida. A las caras
consternadas de las “alcurnia con pedrigue” les aconsejaba Schorsch, con
un tonito paternal de consuelo “das
ist sehr gut gegen Reumatismus” Esto es muy bueno contra el reuma. Que
vendeta se mando!
A proposito -
habra algun ex-alumno que se pudo enterar el motivo por cual don Pascual se
enojaba terriblemente cuando lo llamaban Manolo? -
Siempre me intrigo esa actitud por ser simplemente un nombre
insignificante que no representaba ningun insulto. - Yo nunca me entere por que se enfurecia con
tanto enfasis.
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